|
nadie comprende a nadie
pretensiones absurdas tantas veces he tenido un radar perfecto creía que era mi alma para tus pasos para tu aliento para tu llanto
bajo la piel del otro celosamente, con amor podríamos por fin llegar redentores si no descubriéramos defraudados que somos prisioneros de nuestra epidermis
tu canto y tu llanto, tu mirada las emociones, la singularidad y los suenos todos son míos por los siglos de los siglos y todos para siempre me serán extranos
entre sollozos te estrecho perdido te abrazo como no podré abrazar nunca más perduras en mí más profundamente que en tu corazón y estremecido te susurro desde la lejanía: ¡nunca nadie ha comprendido a nadie!
|